La visión de un coleccionista no puede ser la de un turista superficial y tutelado por guías. Como decía Baudelaire, quien mira abierta y profundamente tiene que estar dispuesto a cambiar de piel, para apreciar bellezas extrañas distintas de nuestra sensibilidad, el espectador, el crítico, debe operar en sí mismo una transformación algo misteriosa y aprender a participar en el medio que ha dado origen a la obra. El viaje entraña una constante metamorfosis, pues en la producción del arte siempre hay algo nuevo, que escapa a todas las reglas establecidas.

Nuestros inicios en coleccionar arte es por lo que podríamos nombrar como hechos accidentales. Sintetizando tres posibles escenarios enumeramos los más comunes en el inicio de una colección de arte:

  1. Heredar una colección de arte.
  2. Iniciar por formación.
  3. Iniciar por hechos accidentales.

Hay escenarios que parten de una colección heredada, nuestra reflexión es que no tienen tantas posibilidades (Casa de Alba, es difícil imaginar en la colección introducir una pieza como el Cowboy de Murakami, les es más interesante seguir adelante con lo que tienen y perfeccionar con lo que su ya gran colección no dice del siglo de oro español).

Por la vertiente de formación adoptas un enfoque en la colección con un discurso racional e histórico según en función de tu especialización.

Por hechos accidentales, es el más común y quizás la más pasional, con una alta visibilidad emocional;Sus inicios es partir de la nada "creator ex nihili"; como personas mostramos interés por lo que sucede a nuestro alrededor y a nuestro tiempo, por eso es un requisito indispensable vertebrar la colección sobre el arte de nuestro tiempo, abierto a todas las premisas, influencias, y soportes.

La pieza de Víctor Mira, artista polifacético nacido en Zaragoza, que  desarrollo todo su trabajo entre España y Alemania, con su propio lenguaje y su inconfundible iconografía, fué nuestra primera adquisisción para ayudarnos a configurar nuestro eje vertebrador.

Oleo sobre tabla

104*90cm